Hoy puedo entender que te gusta el té, que odias el café, que no querés rosas, que a pesar del vértigo no hay altura que impida que me saque el disfraz. Tirando a matar, dándonos changüí, puro razonar, puro frenesí. Se escribe así nuestra historia, que funcione o no, que esté bien o mal, vivirlo con vos para mi es la gloria. Sin escatimar, sin darnos de más, sin acelerar, sin tirar pa’ atrás. Siempre fue así nuestro asunto; le falta de acá, le sobra de allá, retocándolo, pero siempre juntos. Ya no le temo a ese cagona que habita en mi, ni a sus ataques tontos de furia precoz; distingo excusa y resultado, y ahora elijo estar con vos. Ya no me encuentro figurando en el veraz, por fin no debo más de lo que va a venir; pago el precio de tenerte, darte amor y ser felíz. Ya no me puedo contestar un “yo que sé?”, por fin entiendo que en tus redes yo caí. Ya no me encuentro preguntándome un “por qué?”. Porque te vi, te deje entrar, cerré la puerta y te elegí. Porque me es imposible imaginar agonía más cruel, más aterradora que tu cuánto y mi alma alejándose; Uno arriba del tren y otro en la estación. En los momentos en los que quiero escapar De mi propia piel, vos sos mi doctor...
29 octubre 2008
Hoy puedo entender que te gusta el té, que odias el café, que no querés rosas, que a pesar del vértigo no hay altura que impida que me saque el disfraz. Tirando a matar, dándonos changüí, puro razonar, puro frenesí. Se escribe así nuestra historia, que funcione o no, que esté bien o mal, vivirlo con vos para mi es la gloria. Sin escatimar, sin darnos de más, sin acelerar, sin tirar pa’ atrás. Siempre fue así nuestro asunto; le falta de acá, le sobra de allá, retocándolo, pero siempre juntos. Ya no le temo a ese cagona que habita en mi, ni a sus ataques tontos de furia precoz; distingo excusa y resultado, y ahora elijo estar con vos. Ya no me encuentro figurando en el veraz, por fin no debo más de lo que va a venir; pago el precio de tenerte, darte amor y ser felíz. Ya no me puedo contestar un “yo que sé?”, por fin entiendo que en tus redes yo caí. Ya no me encuentro preguntándome un “por qué?”. Porque te vi, te deje entrar, cerré la puerta y te elegí. Porque me es imposible imaginar agonía más cruel, más aterradora que tu cuánto y mi alma alejándose; Uno arriba del tren y otro en la estación. En los momentos en los que quiero escapar De mi propia piel, vos sos mi doctor...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario